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Septiembre 26, 2019

El afectado se convirtió en una víctima más del reciclado de recipientes que las mamás mexicanas llevan haciendo por años, mucho antes de que se pusiera de moda

Mérida, Yucatán. - El día de hoy, un joven entró en depresión después de abrir su refrigerador, encontrarse un bote de helado, abrirlo con fruición y toparse con unos frijoles de hace días.


“No es la primera vez que pasa que me entra el monchis, voy al refri a saciarlo y me topo con la desagradable sorpresa de que me engañó mi mamá”, expresó el afectado, “Una vez abrí un recipiente de Caprice—esos palitos de galleta rellenos—y me encontré con té de manzanilla”, completó con pesar.


Este problema de depresión por decepción antojadiza, afecta al 38.9% de los jóvenes del estado de Yucatán, lo que lo a convertido en un problema para la salud pública.


“No podemos seguir así. Nuestros jóvenes no tienen por qué sufrir y/o enfrentarse con las decepciones de la vida desde tan pequeños”, expresó el Secretario de Salud, “Tenemos que hacer algo para que las mamás mexicanas aprendan a reciclar diferente y no a costa de la salud mental de sus hijos”, completó.


Es tan fuerte este problema, que ya existe TA (Tuppers Anónimos) un grupo de apoyo donde los jóvenes pueden ir a hablar de las frustraciones que sufren sus antojos cuando se topan con cosas indeseables, como sopa de verduras en lugar de helado o cuando encuentran “ropa vieja”, donde debería haber pudín.


Veremos qué sucede con esta situación y esperaremos que no escale a consecuencias más fuertes. ¡La salud mental va primero!


Con información de costumbres raras de las mamás mexicanas, Darío, de Yucatán.



Autor: Darío
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